ISBN: 9791370545093
SINOPSIS
La Rioja es alegría, es fiesta y es amistad. Y es jota. Esa jota que dice: «Qué bonita es La Rioja, es bonita sin igual, qué bonita es La Rioja, con Logroño capital»… Escrita a los sones de la dulzaina y el tamboril, la nueva novela de Javier Osés (Villar de Torre, 1963) cuenta que el último periódico de La Rioja va a cerrar sus puertas y que los riojanos, para rendirle el homenaje que merece, acuden andando de los siete valles y de las nueve cabeceras de comarca a la concha del Espolón para celebrar un pisado de la uva multitudinario.
Es 21 de septiembre, la Fiesta de la Vendimia. Y solo existe una posibilidad de que el periódico continúe con su actividad, solo una: que sus periodistas sean capaces de desenmascarar al autor del asesinato de Panchito Potosí, un emigrante boliviano asentado en Logroño que apareció flotando en el Ebro.
Parece algo improbable. Y, además, el tiempo corre en su contra. Por eso, los riojanos, desde todos los puntos de la geografía riojana, ciudades, pueblos y aldeas, no cesan de caminar hacia Logroño, cantando jotas o ese himno que pregona a los cuatro vientos:
Mi tierra es La Rioja, Logroño es mi pueblo
Cruce de caminos, puente sobre el Ebro
Cuna de mi lengua, camino de encuentro
Y nadie en Logroño se siente extranjero.
ISBN: 9791370545093
Título: La Rioja se escribe con jota
Fecha: 2026
Páginas: 224
SINOPSIS
La Rioja es alegría, es fiesta y es amistad. Y es jota. Esa jota que dice: «Qué bonita es La Rioja, es bonita sin igual, qué bonita es La Rioja, con Logroño capital»… Escrita a los sones de la dulzaina y el tamboril, la nueva novela de Javier Osés (Villar de Torre, 1963) cuenta que el último periódico de La Rioja va a cerrar sus puertas y que los riojanos, para rendirle el homenaje que merece, acuden andando de los siete valles y de las nueve cabeceras de comarca a la concha del Espolón para celebrar un pisado de la uva multitudinario.
Es 21 de septiembre, la Fiesta de la Vendimia. Y solo existe una posibilidad de que el periódico continúe con su actividad, solo una: que sus periodistas sean capaces de desenmascarar al autor del asesinato de Panchito Potosí, un emigrante boliviano asentado en Logroño que apareció flotando en el Ebro.
Parece algo improbable. Y, además, el tiempo corre en su contra. Por eso, los riojanos, desde todos los puntos de la geografía riojana, ciudades, pueblos y aldeas, no cesan de caminar hacia Logroño, cantando jotas o ese himno que pregona a los cuatro vientos:
Mi tierra es La Rioja, Logroño es mi pueblo
Cruce de caminos, puente sobre el Ebro
Cuna de mi lengua, camino de encuentro
Y nadie en Logroño se siente extranjero.