Terminó la carrera de Derecho y Asuntos Internacionales en la Universidad Nacional de Estudios Avanzados de la Ciudad de Chihuahua. Sin embargo, prefirió vivir una vida más sencilla que la que le ofrecía su profesión y abrió un negocio de SPA, a lo que ella llama «estación de servicio, tanto físico como espiritual», en la ciudad de San Miguel de Allende. Hoy vive feliz con su esposo, terminando de ganarle la batalla al trastorno bipolar tipo I. Siempre con miras al servicio al prójimo y a ver el lado luminoso de la vida, pues, aunque sus escritos no lo revelan, todo para ella, muchas veces, fue un trago amargo de oscuridad.
