350 fábulas para una cultura de la prevención

ISBN: 9791370631390

SINOPSIS

Un llamado a la conciencia global: significa despertar la mente colectiva de la humanidad. Pareciera que hemos normalizado el riesgo y el descuido como algo natural con lo que obligadamente tenemos que convivir y aceptar sus consecuencias, así no más, y obviamente que no es así. Este llamado busca que los gobernantes, los líderes, las corporaciones y las familias de todo el planeta comprendan de forma unificada que el autocuidado y la prevención no son normas aburridas de papel, sino el arte supremo y obligatorio de mantenernos vivos.

Para sanar nuestro origen:

El «origen» representa la pureza inicial, la inocencia y los cimientos de la existencia humana y natural. Sanar el origen es proteger y educar a la infancia y restaurar nuestra relación con la Madre Naturaleza, cuidando los ríos, bosques, mares, montañas y el aire puro. Significa curar las conductas negligentes desde la raíz. Cuando enseñas a un niño —a través del juego o de la lectura de una fábula— a no arrojar papeles al suelo, a no destruir un árbol, a no lanzar piedras a los panales, a no contaminar los ríos, a no prender fuegos en los bosques, a que nunca vaya a patinar sin el casco de protección para su cabeza, estás sanando el origen de esa sociedad, erradicando el acto inseguro antes de que nazca.

Y proteger nuestro destino:

El «destino» es el futuro de la raza humana, el legado material e intelectual que dejaremos a las próximas generaciones. Proteger el destino es garantizar la supervivencia de la humanidad mediante la cultura del autocuidado y la prevención. Si sanamos el origen —educando a los niños y trabajadores—, blindamos el mañana: evitamos desastres ambientales, accidentes en las industrias, en las vías y tragedias domésticas.

Categoría

ISBN: 9791370631390
Título:350 fábulas para una cultura de la prevención
Fecha: 2026
Páginas: 886

SINOPSIS

Un llamado a la conciencia global: significa despertar la mente colectiva de la humanidad. Pareciera que hemos normalizado el riesgo y el descuido como algo natural con lo que obligadamente tenemos que convivir y aceptar sus consecuencias, así no más, y obviamente que no es así. Este llamado busca que los gobernantes, los líderes, las corporaciones y las familias de todo el planeta comprendan de forma unificada que el autocuidado y la prevención no son normas aburridas de papel, sino el arte supremo y obligatorio de mantenernos vivos.

Para sanar nuestro origen:

El «origen» representa la pureza inicial, la inocencia y los cimientos de la existencia humana y natural. Sanar el origen es proteger y educar a la infancia y restaurar nuestra relación con la Madre Naturaleza, cuidando los ríos, bosques, mares, montañas y el aire puro. Significa curar las conductas negligentes desde la raíz. Cuando enseñas a un niño —a través del juego o de la lectura de una fábula— a no arrojar papeles al suelo, a no destruir un árbol, a no lanzar piedras a los panales, a no contaminar los ríos, a no prender fuegos en los bosques, a que nunca vaya a patinar sin el casco de protección para su cabeza, estás sanando el origen de esa sociedad, erradicando el acto inseguro antes de que nazca.

Y proteger nuestro destino:

El «destino» es el futuro de la raza humana, el legado material e intelectual que dejaremos a las próximas generaciones. Proteger el destino es garantizar la supervivencia de la humanidad mediante la cultura del autocuidado y la prevención. Si sanamos el origen —educando a los niños y trabajadores—, blindamos el mañana: evitamos desastres ambientales, accidentes en las industrias, en las vías y tragedias domésticas.

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