Ramón Glass es un creador integral cuya vida y obra se han tejido entre la música, la palabra y el diálogo intercultural. Músico, escritor, guionista y conferencista dominicano radicado en México, ha logrado convertir su trayectoria personal en un puente vivo entre culturas, consolidándose como una de las voces más influyentes en la difusión del merengue y de la identidad dominicana en el exterior.
Su camino artístico y académico refleja una vocación profunda por el conocimiento y la comunicación humana. Con estudios en Filosofía, Licenciatura en Comunicación Digital, Maestría en Marketing Digital y Comercio Electrónico, Máster en Diplomacia y Comunicación Internacional, y Doctorado (Ph.D.) en Diplomacia por Bircham International University, Ramón Glass ha sabido integrar la sensibilidad del artista con el rigor del pensamiento crítico y la diplomacia contemporánea.
Autor prolífico y versátil, su obra literaria recorre géneros y miradas diversas: desde la antropología crítica y la narrativa simbólica hasta la poesía íntima, la autobiografía y el ensayo cultural. Títulos como ¿Esclavo… o qué?, galardonado en el Certamen Internacional del Quinto Centenario de la Conquista de América; ¡MERENGUE! Ritmo que contagia, referencia obligada sobre la historia del merengue en México; Viaje: ¡Muertos vivos!; Soledad: entre amigos; Empujando el cielo y La vuelta es México, configuran un corpus creativo marcado por la identidad, la memoria, la migración y la esperanza.
Más allá de los libros, Glass ha dejado huella en la música, la actuación, la comedia y la televisión, destacándose como un comunicador natural capaz de conectar con públicos diversos desde la emoción, el humor y la reflexión. Su voz —artística y humana— inspira a miles de personas a creer en los sueños, a honrar sus raíces y a comprender que el éxito auténtico se construye con disciplina, sensibilidad y propósito. Hoy, su trabajo se sitúa en la intersección entre cultura, diplomacia y comunicación, reafirmando una convicción que atraviesa toda su obra: la identidad no divide, une; la cultura no es un adorno, es poder; y el diálogo sigue siendo la forma más elevada de inteligencia humana.
