Autor

María Manuela Arévalo, a la que desde niña llamaron Mariela porque el nombre era demasiado grande para su tamaño, nació en Sevilla en 1956. Segunda de siete hermanos, hija de un químico devorador de libros y amante de las letras, y una madre poetisa. Se licenció en Filología Inglesa y durante toda su vida laboral vivió en Jerez donde obtuvo plaza en el IES P. L. Coloma. Cuando se jubiló comenzó a escribir todas las historias que había ido guardando durante toda su vida. Ha publicado anteriormente dos novelas: Los hombres de los ojos violeta y La pequeña muerte de Moira Molloney. La muerte prematura de su hermana pequeña marcó para siempre las historias de sus novelas. Los muertos siempre vuelven, nunca nos dejan solos.

Es madre de dos hijos: Pablo y Julio, y recientemente ha descubierto el placer de saborear a los nietos, los mellizos Guillem y Víctor, a los que ella, antes de que sus padres pensaran siquiera en tener hijos, ya había anunciado en esta misma novela.

Actualmente vive en Jerez, aunque cada vez que siente la llamada de su querida Sevilla, corre a empaparse de su aire y belleza.

En cierta ocasión tuvo la suerte de conocer, casi por casualidad, a Salman Rushdi. Le habló del proyecto de su primera novela, Los hombres de los ojos violeta. Salman la animó a escribirla y, con su natural simpatía, le  pidió un autógrafo porque, según aseguró, algún día podría presumir de tenerlo.

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