¿Qué voy a decirte? Nada especial: no te esperes una biografía increíble con vivencias espectaculares que te dejen la boca abierta. Simplemente he sentido como tú, pero he querido escribirlo. Siempre me ha gustado juntar letras, rimar y poetizar todo lo que tocamos, sea con las manos o con el corazón. Si una cosa tengo clara es que vinimos a sentir y que, aunque en ocasiones sea difícil, se vive mucho mejor dando rienda suelta a las emociones, por mucho que a veces duela.
No soy mejor que nadie; solo quiero aprovechar este párrafo para decirte que no tengo nada que enseñar, no tengo mucho que contar. Tan solo tengo un puñado de letras para darte. Algún día será nuestro último día y, cuando llegue, todos aquellos que no permitieron emocionarse se irán con muchas más espinas clavadas que los que sí lo permitimos. Por ello, que la muerte nos pille amando.