Hèctor Sóiel es solo un personaje más.
Una máscara como cualquier otra para recordarme a mí mismo y al mundo que no existen identidades fijas sino disfraces apretados e inconscientes que, por costumbre y vicio, acaban resultando difíciles de quitar… Hèctor es una fracción de sueño y una porción de locura, que no necesita listas de logros o premios (ni tampoco de defectos o fracasos) que resulten en descripciones falseadas por las apariencias.
Hèctor Sóiel es una memoria evocada para recordarme que yo no soy nadie real en esta vida que transcurre: ni escritor de sus líneas, ni orador de sus oraciones, ni experimentador de sus experiencias… De esta vida que presencio apenas soy lector de sus páginas, solo así me recuerdo cuál es mi auténtico lugar.
Hèctor Sóiel no es nada más que un recordatorio para repetírmelo en cada nuevo capítulo de esta historia ya transcrita: no hay protagonista en este gran libro, no existe Hèctor Sóiel… sino Soiel Hector. Ese soy yo: «soy el lector». Observador de estas líneas y testigo de estas palabras. Nada más que eso.
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