Se cuenta algo de ella, ya que, además de gustarle tanto la lectura, también quiso escribir esta historia para ser fiel a sí misma. En ella se refleja lo que es, siendo parte de una familia con solo dos hermanas, por lo que todo su cariño lo dividió entre sus padres y su única hermana. Destaca que, entre tantos primos, siempre se sintió muy querida y que tener solo una hermana no le dificultó disfrutar de ese cariño que también sentía hacia ella. Estudió en un colegio de monjas llamadas las Capuchinas y en el colegio “La Sagrada Familia”. En este último terminó el bachillerato y, al casarse tan joven, pospuso la universidad hasta que sus hijos terminaron la suya. Fue entonces cuando, a los cincuenta años, ingresó nuevamente en la universidad politécnica. De su vida tiene poco que contar: terminó sus estudios, fue felizmente casada, tuvo dos niños y ahora, desdichadamente, es viuda. Nunca se piensa que eso pueda suceder, pero es ley de vida y nadie sabe a quién va a arrastrar, quedándose con la soledad en un mundo lleno de vicisitudes que hay que aprender a solventar sin el calor y la compañía de quien tanto se ha amado.

