Autor

Boris Julián Pinto Bustamante

Boris Julián Pinto es bogotano, médico cirujano, especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central, profesor e investigador en el campo de la bioética, con un especial interés en la ética narrativa.
Julián, su segundo nombre, proviene de su abuelo, el maestro Julián Pinto Buendía, profesor de escuela en el corregimiento Mateo Gómez (Cereté, Colombia). Su primer nombre proviene del novelista ruso Boris Pasternak, premio nobel de literatura en 1958 y autor de una de las lecturas favoritas de su padre: El Doctor Zhivago, la historia de un joven médico y poeta ruso en días de guerra. Ana, la madre de Boris Julián, evitó con firmeza que don Claudio Pinto bautizara a su hijo según otra de sus aficiones. Como beisbolista, Claudio admiraba a Sandy Koufax, el legendario lanzador de los Dodgers. Entre Sandy y Boris, su mamá se decantó por el ruso antibolchevique, si bien tanto Pasternak como Koufax tienen orígenes judíos, como los Pinto, provenientes de sefardíes portugueses y españoles.
En el campo de la poesía participó en talleres de creación y aproximación a la lírica contemporánea, dirigidos por maestros como Armando Orozco Tovar y Juan Manuel Roca. Desde los días de estudiante en la Universidad Nacional de Colombia hizo parte del colectivo de médicos artistas del Hospital San Juan de Dios convocado por el profesor Hugo Alberto Fajardo, en el cual publicó trabajos poéticos junto a otros médicos, como Hernando Arana Lenis, Eduardo Díaz Amado, Mauricio del Río Muñoz, Mildreth Camacho, Adriana Medina y Víctor de Currea Lugo. Dirigió por tres años, junto a José Gandour, un espacio de radio sobre rock independiente en la naciente Radio Universidad Nacional de Colombia en la década de los noventa, donde realizó programas especiales como The Cure, The Who (junto a la antropóloga Ángela María Jiménez), Mujeres en el Rock, Rock Vasco y entrevistas a bandas como Estados Alterados, Hora Local, Iván y Lucía, Chucho Merchán, Mano Negra, entre otros, además de especiales de literatura, como un programa dedicado a Federico García Lorca. Posteriormente dirigió otros espacios de difusión de temas culturales en radio y en internet. Ha sido realizador del proyecto de poesía multimedia El Jardín de las Clepsidras, presentado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (2005) y compositor de letras para bandas de rock. Su proyecto lúdico-musical «Doctor Zhivago» produce composiciones musicales de pop/rock independiente, instrumentales y electrónicas. Ha sido profesor invitado al programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad Central. Autor de numerosos trabajos académicos publicados en columnas de opinión, libros y revistas nacionales e internacionales, incluidos varios títulos que exploran las relaciones entre cine, literatura, bioética y medicina.
Su cuento Fabulista (1991) obtuvo el tercer lugar en el Concurso de Cuento de la Revista Rapsodia de la Universidad Nacional de Colombia. El libro Selah, o el masquil de amores fue finalista en el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, convocado por el Ministerio de Cultura (2005). Barcas de libertad fue finalista en el Concurso Internacional de Ensayo Caminos de la Libertad (2011). No me entierres en la nieve fue finalista en el II Premio Nacional de Cuento convocado por la Fundación La Cueva (2012). Uno de sus cuentos hizo parte de la compilación Médicos escritores latinoamericanos, editado por el Fondo Editorial de la Universidad Cooperativa de Colombia (2016). Publicó el libro de cuentos No me entierres en la nieve y otros relatos en el año 2017, editado por la poetisa colombiana Amparo Osorio y con prólogo del maestro Roberto Burgos Cantor. Su nombre fue incluido en el libro Una mirada médica de la vida. Médicos escritores y escritores médicos (2023), realizado por Pablo Rosselli y Camila Rodríguez de los Ríos.
En una de las escenas de la adaptación para televisión de El Doctor Zhivago, dirigida por Giacomo Campiotti (2002), el profesor del joven médico descubre algunos de sus poemas, tras lo cual afirma: «No sólo quiere usted ser médico, sino también la voz del pueblo», a lo que Zhivago responde: «No, señor; quiero ser mi propia voz. Seré médico para los demás y poeta para mí mismo», promesa que El Silencio del Luthier insiste en preservar.