Es curioso cómo la vida nos revela pasiones inesperadas.
Para mí, la escritura fue un descubrimiento a mis 48 años. Lo que comenzó como un simple pasatiempo — un espacio para plasmar pensamientos y reflexiones-se transformó, casi sin darme cuenta, en la aventura de crear historias. Cada día, la disciplina del hábito, la curiosidad de la mente, y la inquietud del alma, fueron tejiendo lo que hoy has leído: el mundo de Deliana.
Soy, según dicen los que me conocen, una persona in-tensa, demasiado sensible (¿quizás los otros sean demasiado poco? Todo es una cuestión de perspectiva, ¿verdad?). Soñadora, idealista, y sí, un poco desordenada, pero siempre cariñosa, generosa y curiosa. Me muevo entre la necesidad de conectar con el mundo y mis momentos de soledad introspectiva, siempre analizando lo que me rodea.
Espero que hayas disfrutado leyendo esta historia tanto como yo disfruté escribiéndola, y que el viaje de Deliana te haya invitado a mirar el mundo —y quizás a ti mismo— con nuevos ojos. Porque, como esta novela demuestra, nunca es tarde para aprender y descubrir cosas nuevas sobre nosotros.
