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Autor

Kimberly Vaitiare Quiroz Sosa

Kimberly Vaitiare Quiroz Sosa. Antes de convertirme en psicóloga clínica fui paciente. Estuve sentada durante horas en una silla con el corazón roto, haciéndome preguntas que nadie me enseñó a responder. Fui adolescente con el alma expuesta y una mujer que tuvo que aprender a reconstruirse desde los restos: a habitar el dolor sin perder la ternura, a mirar sus ruinas sin avergonzarse. La sanación no fue un camino recto, ni rápido ni fácil, pero fue el más honesto. Y, con cada herida que se abría, descubrí algo: que el dolor, cuando se nombra, puede dejar de ser condena para convertirse en puerta, en posibilidad, en nuevos comienzos.

Mi formación profesional no se limita a un título universitario. Estudié Psicología Clínica, sí, pero también transité distintas especializaciones guiadas por la curiosidad y el deseo de comprender otras áreas que llamaban mi atención. Nunca me limité a un solo enfoque, porque nadie está obligado a dedicarse únicamente a lo que estudió. A lo largo de los años realicé seminarios que tocaron las fibras más humanas del sufrimiento: psicología infanto-juvenil, trastornos psicopatológicos y conducta criminal, victimología forense e introducción al derecho penal en casos de violencia de género. Estudié para comprender, para cuidar y para acompañar desde la empatía, no desde la perfección, para sostener el proceso de otros sin olvidar que también estoy en el mío.

Este libro no nació desde la teoría: nació desde el caos. Lo escribí mientras sanaba, mientras me reencontraba conmigo misma, mientras descubrí que escribir también podía ser una forma de sostener(se). Por eso no es un manual; es una compañía. Una carta abierta para quien se siente roto, desconectado o cansado. Una bitácora escrita con la esperanza de que, al leerla, encuentres un pedazo de ti y, ojalá, también el permiso de volver a empezar.

Ha escrito …