Fisioterapeuta, egresada de la Universidad Nacional de Colombia, con treinta años de experiencia en el cuidado de personas. Primero, como auxiliar de enfermería, descubrió la vulnerabilidad del ser humano; aprendió a ser empática, cuidadora y solidaria, a comunicarse con gestos y contactos, y a entender el dolor ajeno. Luego, como fisioterapeuta, entendió que cada persona tiene un potencial inimaginable, un ritmo propio y un lado oscuro en donde se encuentra toda la energía necesaria para hacer cualquier cosa que pretenda y, si se estimula de forma adecuada, se manifiesta.
Está convencida de que el ser humano no tiene límites para lo que se proponga; que fue dotado con todas las herramientas necesarias para mantenerse sano o recuperar la salud, y que todo ello depende de las creencias, decisiones y acciones que emprenda.
Siempre ha estado dispuesta a aprender, especialmente de sus pacientes, a quienes agradece, porque más que cuidarlos, atenderlos y reeducarlos en su movimiento, ha aprendido de ellos que el amor es la fuerza más importante que existe, que une a los seres humanos, los hace poderosos y resilientes. Tal como se muestra en este libro, que puede servir de esperanza para todos los familiares de niños y niñas que sufren parálisis cerebral espástica y pueden ver en Pablo Felipe un ejemplo a seguir y, como dijo su entrenador personal, por qué no, «a superar».
